Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

Algo debe haber

 Que contradictoria es la vida, te da cosas negativas y positivas al unísono. Te quita y te da cosas que no te esperas, algunas impensable, otras, demasiado tempranas y te avoca a un remolino de emociones y sentimientos inmersos en ese oleaje convulso y a menudo duradero.

Durante estos últimos años me pregunto: ¿Cómo conjugar la perdida con la obtención o regalos experienciales y profesionales?

Claro está que nada puede suplir las pérdidas de seres queridos, más cuando éstas se suceden de forma consecutiva y en un relativo periodo de tiempo corto. Y si a eso le sumas una pandemia mundial, que te restringe y oprime… se convierte en un coctel invasivo que no sabes cómo digerir.

Sin tiempo a procesar el duelo por la persona más importante para ti: tu abuela, madre y amiga, justo a los 2 años, pierdes en 4 días a tu padre, el que estuvo sin estar, pero a la vez sabías que, a su manera, te quería. Dos meses después los acompaña tu tía-abuela más allegada y ahora, un año después parte otro ángel de tu niñez y sin poderte despedir de los últimos 3, empiezas a pensar que debe haber algo más allá. Para rematar descubres que tu progenitora, de la que no sabes nada de ella desde hace 38 años ni se ha interesado por ti, también murió hace 10 años, el mismo día y mes de tu cumpleaños. Lo cual me hace preguntarme: ¿Existirá el carma?

Quizás esas energías de las que estamos compuestos, no se extingan y de alguna manera permanezcan con nosotros y nos empujen a seguir.

Porque sumergida en ese estado de duelo prolongado, iba consiguiendo y me iban sucediendo cosas impensables y maravillosas: presentarme y ganar unas elecciones, dar ponencias y formaciones, convertirme en profesora universitaria dando clases virtuales en dos universidades y ya, para rematar, acabar el año dando clases presenciales en otra universidad, sustituyendo a uno de los profesionales que más admiro y que más me ha apoyado. Hecho que hasta ahora me parecía imposible por mi discapacidad. Aún, a día de hoy y habiendo finalizado las clases, no me lo creo. Dar clases ha sido un sueño evolutivo hecho realidad.

De ahí mi pensamiento de que aquellos que se van, siguen con nosotros. En mi caso, creo que me ponen ángeles en el camino. A más de mi ángel principal que es la que me sigue dando vida y sin ella no sería nada, me siento privilegiada por las personas que me rodean, que están a mi lado. Quizás las pueda contar con una mano, pero son las que me dan el aliento para no decaer y creer que los momentos de felicidad existen.

Por ello, en el remolino de emociones y sentimientos antagónicos, debe también influir y sublevar las energías positivas de esos seres tan queridos que, aunque ya no pueda ver, noto que siguen ahí. Puesto que nunca dejan que mis fuerzas desfallezcan. Quizás estas líneas transmitan un cariz de pensamiento místico, pero en realidad sólo creo en lo que veo y siento.

Me dejo llevar por ese sentir percibido, que me guía como luces que van iluminando el camino que debo seguir. A veces llano, otras con socavones, pero siempre con aprendizajes de los cuales enriquecerme.

Ahora que se acaba el año, sólo puedo tener palabras de agradecimiento: para los que me ayudan, me apoyan, me dan oportunidades y confían en mí. Personas y entidades que me han ofrecido oportunidades para poder trabajar, desarrollarme como profesional y colaborando a hacer realidad mis sueños. Apoyos esenciales que algunos me voy encontrando por el camino y otros hace tiempo que me acompañan en este sendero de la vida. A éstos, un agradecimiento especial por seguir aguantándome y seguir cerca.

Pero, sobre todo, gracias a ti, tía-mami, por darme vida, por sacrificar la tuya por mí y por apoyarme en todas mis locuras.

Gracias 2021 por darnos a las 2 salud y hacerme ver que soy afortunada.



Viu l’ara amb allò que tens a prop


Temps convulsos, on una tempestat envaeix allò propi, potser sagrat o, simplement, l’únic que tens.

Moments de soledat compartida tant sols amb dos branques del teu arbre i una dèbil, sense forces per a aferrar-se a un fil de vida. I es que són instants de pluja oculta, on t’adones que si cau aquesta branca, només et quedes amb l’ultima, sense llavors que facin créixer noves arrels.

Però t’aferres a una esperança, dones mar i cel per a que la branca no es trenqui encara, tot i saber que és inevitable aviat, saps que és apunt de caure però no vols, la necessites, potser egoistament, i et lligues a ella, nit i dia, amb sol i pluja. Et negues a que us deixi.

I quan ho aconseguiu, una nova forta ventada torna a sacsejar. Aquest cop a tu, quan encara arrastres els fils gastats de les dos ultimes ràfegues de vent properes en el temps.

Es quan ja no pots més i et deixes anar. No et vols superar, el que passi, passarà, perquè no trobes adobs per a continuar i vols ser invisible.

Però tot just et tornes a adonar que, l’estel que et guia des del cel, et diu que l’aliment de la teva vida segueix a prop teu, sense caure i amb el recolzament de l’altre branca.

Llavors comprens que la teva felicitat no hi és en allò que esperes de la vida, sinó en allò que tens a prop i que et fa ser qui ets.
No esperis fruits dels altres arbres, comparteix els teus mentre tinguis.


Virutas de felicidad


 Presa en mi cuerpo,
Vivo desde dentro.

Virutas de felicidad,
Que aparecen en mi realidad.

Quizás no pueda viajar,
Y en mi casa tenga que estar.

Quizás a diario no pueda salir,
Y de la verdad no pueda huir,

Porque dependiente siempre seré,
Pero de los momentos siempre disfrutaré.

Creo en los instantes de placer,
Da igual el qué hacer.

El cómo y cuándo que más dará,
Si lo importante en la compañía está.

Compañía diaria u ocasional,
Pero muy fundamental,
En esta realidad inusual,
Que me limita la libertad.

Pero aun así puedo volar,
Porque tengo alas para soñar.

Soñar en aquello que está por llegar,
Y recordar instantes que me han hecho disfrutar.

Porque es ahí donde se encuentra la felicidad,
En el camino por llegar a lo que quieres en realidad.



Mi espejo es la disartria

No pretendo andar,
Pues con mi silla puedo avanzar.

No pretendo mis distonías disminuir,
Pues de mi discapacidad no puedo huir.

No pretendo vocalizar adecuadamente,
Pero ese deseo no se va de mi mente.

Porque rodando se puede caminar,
Sujetándome, mi espasticidad controlar.

Pero mi disartria me impide comunicar,
Aquello que quiero en realidad.

Sí, hay sistemas alternativos que te pueden ayudar,
Pero un jefe, un cliente o un alumno no van a esperar,

Pues sea con un teclado o un plafón,
La espera pierde su razón, cuando no puedes utilizar la voz.

Extraño puede parecer que a las distonías puedas vencer,
Y que otra manera de caminar pueda aparecer.
 
Pero difícil con mi disartria será,
Que un trabajo pueda encontrar.

Pesimista no fui ni al nacer,
Pues a la anoxia quise vencer.

Poco a poco crecer,
Para mi vida satisfacer.

En mi camino obstáculos encontré,
Que como una persona más superé.

Me creé metas que alcanzar,
Que con ilusión las pude lograr.

Pero hoy el pesimismo,
Me hace esclava de un abismo.

Una barrera que me separa de la sociedad,
Y es que la disartria me enseña la realidad.

Verdad oculta tras virutas de esperanza,
Que te hacen resistir ante la lanza.

De una estática sociedad,
Que no te ofrece una oportunidad.

Porque la disartria acaba pesando en la mochila,
Aunque intentes buscar una tras otra salida.

El verano llegó y con él mi reflexión

Un verano más llegó,
En mí poco cambió.
Algunas oportunidades surgieron,
Y otras se desvanecieron.
Pude ser formadora por unos meses,
Y psicóloga a veces.
En ocasiones ponente,
Y en otras asistente.
Pero en todas aprendí,
Lo bello que es compartir.
Por ello tengo que agradecer,
En quién en mí supo creer.
Tutores y directores su mano me tendieron,
Y gracias a ellos puertas se me abrieron.
De algunas me enriquecí,
Otras aún están por venir.
En ellas espero no defraudar,
Quién en mí supo confiar.

Emociones también he tenido,
Pues mi título por fin he recogido.
Con mi cumpleaños coincidió,
Compartiéndolo con la persona que tanto me ayudó.
Risas y lágrimas confluyeron,
Pues mis nenas a mi lado estuvieron.
Sin olvidar a alguien especial,
Que en mi vida es esencial.
Con él las horas pasan volando,
Y cada día la tarde estoy esperando.

Para culminar este curso de emociones,
El destino me dio varias ocasiones.
Una de ellas ir a Castellón fue.
Y hacer feliz a la yaya logré.
Con familia me reencontré,
Y de nueva encontré.
Un viaje largo e intenso tuvimos,
Acompañados de la música de mis primos.
Pequeños momentos de felicidad,
Que te llenan de vitalidad.

Y aunque muchas cosas no pueda lograr,
Tengo que dar gracias por mi hogar.
Seguro que el verano me depara,
Situaciones que de mis nenas no me separa.
Pero que les hace ver que me gusta crecer.
Volar y soñar es lo que quiero en realidad,
Con ello hallaré mi felicidad.
Mi libertad interior,
quiero que salga al exterior.
Pues estas rimas no hacen más que reafirmar,
Que tan sólo necesito un poco más de libertad.

Buen verano quiero desear,
De la mejor manera que me sé expresar:
Haciendo pareados, con versos bien rimados.

Cada mañana es la misma

Después del sueño logrado,
Las tareas se han acabado.

Días vacíos delante del ordenador me esperan,
Igual que  el paso lento de las horas me desespera.

Y es que pasar de una rutina agitada a una pausada,
Es como tormenta que al final acaba como si nada.

La alegría de haberlo logrado,
Se une con el temor esperanzado.

Temor de que  no sirva para nada,
Esperanza de que surja algo de la nada.

Sensaciones totalmente opuestas,
Que dejan paso a las apuestas.

Apuestas sobre un futuro inminente,
Ante el que cada día me encuentro más indiferente.

Indiferencia que me oxigena de paciencia,
Para buscar alternativas con más coherencia.

Porque proyectos sé que están por llegar,
Aunque en la espera pueda flaquear.

Mientras tanto estas rimas debo construir,
Para de mis temores poder huir.

Es mi forma de liberar,
Lo que siento en realidad.

Una meta

Una meta por alcanzar, 
un futuro por lograr.

Un sueño cumplido, 
aunque en el camino haya sufrido. 

Una esperanza aun me queda, 
pero encontrar trabajo parece una quimera.

Sugerencias del todo respetables,
aunque para mi poco deseables. 

Inicio de una nueva lucha, 
donde de nuevo comenzar a llenar la hucha.

Una hucha de ilusiones y esperanza,
esperando de que llegue una lanza,
la cual me ayude a combatir miedos y temores,
siempre escondidos en todos los rincones.

Quizás añoraré todo el apoyo recibido, 
aunque jamás esas personas caerán en mi olvido,
puesto que gracias a ellos he conseguido, 
poder llegar a mi destino. 

Un nuevo camino por recorrer,
donde habrán piedras que me harán caer,
pero la fortaleza que me han enseñado a tener,
es lo que me hará crecer. 

Por eso agradezco enormemente, 
estos años de soporte evidente,
que me ha hecho aprender, 
que tengo que luchar para sola poder crecer.

Como una mariposa debo aprender a volar,
para mi futuro poder consolidar.


Espiritu de navidad

Llega Navidad y con ella se rompe la rutina, la humanidad se vuelca en un consumismo que promueve el capitalismo, sin atender a las necesidades primordiales. Somos esclavos de una tradición que une a las familias sólo en estas fechas. ¿Por qué? ¿y el resto de días del año, no sirven?
Pienso que el corazón no debe entender de eso, el amor nos hace prevalecer o debería hacerlo, sobre cualquier acontecimiento.
no obstante, eso no me tiene que preocupar, dado que un semestre se acaba pero las pruebas de validación llegan. No hay tiempo para pensar, hay que calentar motores para afrontarse a ellos.

Entre tema y tema, sólo queda tiempo para gozar de la compañía de mis niñas y compartir mi modesto espacio con un alma gemela que está a 60km pero su calor se transmite a través del dulce sonido de su voz.

La ternura y cariño que me transmiten mis niñas, llena de felicidad mi pequeño huniverso. ¿Para qué quiero más? ¿De qué sirve lo material, si posees algo más valioso como es el calor de los tuyos?

Debo dar las gracias por ello y saber conservarlo. Porque, como digo siempre, la felicidad está en lo que poseas, no en lo que deseas.

Felices Fiestas a todos los que lean esto y próspero año nuevo!

Egoismo o esperanza

Los primeros rayos del sol entran por mi ventana, un nuevo día comienza. Pero en realidad la rutina ocupará la mayor parte de sus horas.
El estudio constante no me deja reflexionar, no hay tiempo, hay que asimilar sin digerir, teoría tras teoría, trabajó tras trabajo. La psicología penetra en mi pensamiento pero sin adquisición, sin reflexión que me lleve a un aprendizaje. Tan sólo queda tiempo para aprobar. El bagaje ha sido intenso pero poco aprovechado, sólo me queda la espina de no haber luchado por una integración fuera de estas cuatro paredes.
Demasiado tarde para arrepentirme, tengo que esforzarme para entender los autores de cada corriente, de cada asignatura. No hay ni un segundo que perder. Las paredes me oprimen pero no de agobio, sino para que me dé prisa, son mis amigas, mis compañeras.
De fondo se oye la televisión, la tiene puesta mi abuela para evadirse y poder realizar las tareas del hogar. Estamos juntas pero separadas, estamos como en universos distintos, nos separan 54 años. A veces estamos tan cerca pero tan lejos a la vez, nos une una amiga en común: la soledad. Soledad que a las dos nos acompaña día tras día, momento tras momento y, quizás, por eso, se convierta en una acompañera. Aquella que nos une, intercambiando palabras, miradas y abrazos de apoyo y cariño.
Llega la hora de comer, todo es muy rápido, falta tiempo para compartir con la otra miembro de la familia aquello que sentimos, quizá por eso nos falta comunicación o puede que. la distancia entre edades, genere un  abismo entre las tres, pero a la vez, un cobijo donde apoyarnos mutuamente.
De nuevo toca seguir estudiando, pero esta vez acompañada, siento el apoyo dentro de una distancia física, donde una voz grave pero dulce me acompaña en la escritura de mis trabajos. A través de esa voz, me llega su energía, su apoyo y cariño. A veces pienso que abuso de esa persona a nivel técnico, pero a la vez, el desarrollo y complejidad de cada trabajo nos hace conocernos aún más.
Esta voz que sale de los altavoces y llega hasta mi corazón, unidos por el alma, nos tenemos uno a otro y eso es lo que da energía, apoyo y felicidad.
Pero el ser humano es egoísta por naturaleza y yo la primera. Aunque lo tengo todo, siempre busco más. Me siento sola a nivel social, ya que como he descrito, a nivel personal tengo un alma en la distancia. Pero siempre busco más,  no lo encuentro, soy integradora social, desintegrada ¡qué paradoja!. Quizás por ello, cuando me brindan una mano, acabo cogiendo el brazo, sin darme cuenta que eso puede terminar cansando.
Y yo sigo en mi soledad, la que me hace reflexionar, dándome cuenta de este error y de muchos más. Dentro de la noche, oscura pero apacible, dueña de mis pensamientos y creadora de mis sentimientos, ya que en ella se desenreda el entramado de mi corazón. Entro dentro de un sueño lleno de esperanza, donde no hay barreras ni fronteras que cruzar, tan sólo un sendero llano donde poder realizar aquello que deseo y, que quizás, la sociedad o, incluso mi propio entorno, no me permite.
Me despierto y los obstáculos permanecen intactos. Pero tengo que seguir, luchar, para algún día hacer realidad esos sueños que me persiguen en el anochecer, pero se alejan al amanecer.
Algunas esperanzas me quedan que no puedo dejar escapar, las debo retener hasta mis objetivos lograr.

Reflexión de verano

El verano está llegando a su fin y me gustaría transcribir que ha sido para mí estos dos meses sin la cotidianidad constante que supone la universidad.

La verdad es que muy pocas veces se me hace corto el período vacacional, pero este año ha pasado volando, o por lo menos, no me he dado cuenta de la rapidez de lo vivido.

En parte, esta rapidez es debida a la posibilidad que me dieron de asistir como voluntaria a un Congreso de comunicación aumentativa y alternativa. Posteriormente, la ansiedad y las ganas porque llegara el día 9 de agosto, me hicieron vivir con ilusión los preparativos.

Aunque este año los intercambios ha sido más cortos, no dejan de ser unos de los días más felices del año, porque además de conocer nueva gente y aprender de ella, pasó 24 horas al lado de mi alma gemela. Persona diferente a mí, aparentemente, pero que guarda una intensa relación que nos une y nos hace sentir un solo ser.

Persona especial para mí, que me comprende, me escucha, me apoya… pero sobre todo, siento su cariño y que nunca dejará de estar a mi lado. Factor importante en la situación de una persona con discapacidad, ya que con las experiencias vividas, he podido comprobar que pocas veces se puede construir una amistad entre personas sin discapacidad y con discapacidad.

Estos días también me ha dado tiempo a reflexionar sobre este tema, y la verdad es que he hecho un autoanálisis de mis reacciones sobre la preocupación que me invade ante la falta de interacción social. Quizás el no poder forjar amistades de mi generación, me ha hecho decantarme hacia un grupo de profesionales que sólo me han querido mostrar su apoyo. Y yo, quizás, he insistido demasiado en compartir momentos con ellos, sin pensar que no somos de la misma generación y el entorno o la situación de cada uno es distinta. Por eso pienso que mi solicitud de tiempo en relación al ocio puede haber sido excesiva. sin pararme a pensar en la incomodidad de tener qué decir que no.

A veces, en ese sentido las personas con discapacidad podemos ser un tanto egoístas y no darnos cuenta que lo que perseguimos va más allá de lo que nos ofrece la sociedad. Vamos en busca de una normalidad social que no hayamos, por lo menos en el ámbito de la amistad, eso nos hace acogernos al primer rayo de sol que nos ilumina. Sin pensar que la insistencia y la reiteración pueden acabar cansando a esa humilde mano cercana pero distanciada. Esto puede llevar a que se aleje el rayo de sol y no lo poderlo conservar.

Todo ello, me ha llevado a intentar cambiar y no perseguir aquello que no tengo ni tampoco abusar de aquello que me ofrecen. Tan sólo disfrutar del camino con aquello que me encuentro en él, intentando diferenciar lo instantáneo de lo duradero, y sobretodo, del ámbito que procede.

Porque lo bonito está en el momento, indistintamente de donde proceda pero no confundiéndolo. Distinguiendo la amistad del aprecio o el cariño de la ayuda.

Saber diferenciar las interacciones de cada ámbito, nos ayudará a crecer en la vida, pero además, a no dañar o perjudicar a las personas que te brindan una mano.

En la vida hay muchas barreras pero sólo permanecen cuando uno mismo las ve.

También tenemos que aprender a disfrutar de lo que tenemos sin dejar de perseguir lo que queremos. 
 
Un futuro a seguir hallaremos y muy felices seremos. 

Respetando las decisiones de los demás, aunque siempre un consejo no está de más. 

Yo la compañía del Sergio siempre espero llevar y otras relaciones conservar. 

Mi propósito de cambiar pretendo llevar y así como persona mejorar.

Con unas cuantas rimas he querido acabar, esta reflexión para que no muy aburrida pueda sonar.

ABISMO RELACIONAL.

Será un tópico creer que entre generaciones existe un abismo interrelacional, donde permanece una constante divergencia de pensamientos, que nos incita a distanciarnos y reagruparnos por edades.

Pero, en algunas ocasiones, sucede todo lo contrario. Te encuentras más cercana a los pensamientos y actitudes de una generación distinta a la tuya, que cuando intentas interactuar con personas de tu misma edad. En esas ocasiones, te sumerges dentro tuyo, pensando el por qué te ocurre o experimentas una sensación de lejanía cuando intentas cohesionar con jóvenes como tú.

Si a más, a esa diversidad de pensamientos le añades el plus de tener una discapacidad física, éste abismo es reforzado por la carencia de empatía o el no querer sentirse atado ante una demanda de ayuda. De forma llana, pretendo expresar que, algunos jóvenes, regatean la solicitud de quedar con una persona con diversidad funcional para no sentirse privados de las decisiones espontaneas.

Es cierto que, los discapacitados dependemos de terceras personas, no podemos decidir de manera inmediata realizar una actividad como ir de compras, ir al cine o dar un simple paseo. Necesitamos una organización, unos recursos y un tiempo. Factores de los que puede prescindir la gente sin discapacidad. Es por ello que cuando detectan esas limitaciones o ataduras, huyen o esquivan el quedar con conocidos en esta situación, para no sentirse prisioneros de una demanda de soporte que requiere la otra persona. O quizás sea, como me expresó una vez una compañera de universidad, que nuestras necesidades secuenciales y monótonas acaban aburriendo.

El caso es que, sea por lo que sea, en mi caso en particular, percibo una exclusión constante ante la petición de quedar para salir o charlar con alguien de mi edad sin discapacidad. De hecho, siempre me topo con largas o pretextos para demorar el encuentro.

En otras ocasiones, cuando consigo verme con alguna excompañera, percibo una inquietud progresiva porque se acabe el rato. Es como si el tiempo que pasamos juntas se le hiciera interminable, o quizás, lo poco que puedo ofrecer sepa a poco y no florezca un ambiente distendido. Es ahí donde subyace mi preocupación, en la falta de incentivos que puedo ofrecer para mantener y conservar una amistad. Donde la persona tenga interés por compartir unas horas del día, sin que esto se convierta en un suplicio o una obligación.

Por otra parte, como he subrayado, los temas de conversación con personas de mi edad se alejan de mi personalidad. O quizás, al no tener la oportunidad de poder realizar las mismas actividades que los demás, me separan de una realidad permanente en mi generación, lo que añade una piedra más en el muro que se construye entre mi generación y yo.

Mi inquietud o preocupación aumenta al percibir una situación placentera por el simple hecho de mantener una conversación en un bar con personas de 40 o 50 años. Preocupación superficial por el hecho de no poder establecer esa misma relación social con gente de mi edad, pero a la vez, alegría al comprobar que no eres inerte para unos pocos.

Son aquellos que me abren una ventana al mundo, con los cuales aprendo y comparto, donde tan sólo una mirada me puede hacer sentir en igualdad, donde no existe cánones de edad y las diferencias individuales se convierten en atributos sociales a través de experiencias compartidas. No importa el rol que lleves en la vida, son momentos de intercambio de conocimiento y, a la vez, de compartir la actualidad social y a algunas inquietudes del día a día.

Sé que pronto me alejaré de este entorno, pero siempre permanecerá en mi memoria un aprendizaje que me inculca momentos de felicidad. Y es que en la vida no tienes que lograr ser feliz con aquello que deseas sino que la felicidad se encuentra en cada rayo de luz que aparece en el camino que te lleva a tus deseos.

Por lo tanto, aunque no debemos dejar de perseguir nuestros sueños, es bueno gozar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida porque, quizás, son estas las que nos harán más felices que los propios deseos

Interminable espera.

Después de un semestre apretado de trabajos universitarios, llega la calma. Tranquilidad y reposo algo intempestivos por la espera de las notas. Dos semanas de interrumpidos pensamientos hacia lo que pasará, donde la inseguridad permanece al pie del cañón, perturbando la complacencia del esfuerzo realizado y amenazando un espíritu positivo que intenta conservarse durante la espera.

Durante los 15 días previos a la resolución de las notas, los segundos parecen minutos, éstos se convierten en horas y las horas duran días. Aunque pretendes cubrir el tiempo con una tela de tareas, tu mente persiste a sentir el temor que produce la incertidumbre de los frutos sembrados con esfuerzo e ilusión.

Ilusión porque, además de florecer el enriquecedor fruto del aprendizaje,  la semillas den el resultado indicado para alimentar al futuro. Éste, hasta el momento incierto, pero donde siempre me ilumina la luz de la estrella que me guía y que permanece allá donde esté, haciéndome costado.

Ya queda menos… tan sólo una semana, para salir de dudas y saber si la lucha contra lluvias y tormentas, ha valido un triunfo dotado de recompensa. Que resultará un granito más en la batalla frente a una misma y ante la construcción del futuro.

Si no es así, y fallece la esperanza de los buenos resultados, recogeremos las semillas dañadas por los contratiempos, las sanaremos y las volveremos a sembrar. Esta vez, con un nuevo abono llamado fortaleza. Donde sus raíces crecerán hacia lo más profundo, alimentándose de todos los nutrientes ofrecidos, a la espera de un nuevo brote de primavera, donde todo el prado esté repleto de saber y sanado de las heridas que dejó la lucha por llegar.

En ése momento, espero que no muy lejano, se habrá completado un ciclo: el universitario,  pero se iniciará otro: el laboral, el cual dará lugar a nuevos sueños, que con fuerza y voluntad, se intentarán hacer realidad.

Soledad emperazadora

Por la noche, recostada en mi cama, se inicia una afluencia de pensamientos que flotan en el silencio de la oscuridad. Oscuridad rota, en ciertos momentos, por algún rayo de luz proveniente de otra vivienda frente a la mía.
En ese silencio oscuro y sepulcral, quisiera poseer una pluma o un simple lápiz para plasmar en una página en blanco, las olas de pensamientos que fluyen por mi mente. En ese momento no me encuentro totalmente sola, sino que me viene a hacer compañía mi inseparable amiga la soledad. Clara y trasparente, me ayuda a reflexionar sobre los hechos acontecidos durante el día, donde sentimientos, emociones, alegrías y frustraciones se mezclan ayudadas por el espíritu de lucha adyacente durante el día.
Quizás, la venda que me tapa mi mente durante el día, se compone de dos amigas como son la fuerza y la lucha. Lucha por conseguir aquello que me propongo y fuerza para no caer en mi enemiga la debilidad. Debilidad presente en demasiadas ocasiones, que me hace dudar ante las metas propuestas pero esta debilidad se hace más evidente en presencia de la soledad, donde inmigran los temores ante la reflexión del bien y del mal, o de lo correcto o incorrecto de mis decisiones, acciones y comportamientos.
Sé que nadie es perfecto, pero quién no se ha planteado alguna vez si hace lo correcto o lo adecuado? y si aquello que haces te producirá algún fin o tan sólo enriquecerá los conocimientos?
Aunque me contradigo en esa última frase, es evidente el binomio expuesto. Dado que cuando se realiza una actividad que requiere un cierto esfuerzo, normalmente se espera una recompensa, no a nivel material sino en la construcción de un futuro. Es ahí donde permanecen mis dudas, mis inquietudes y mi angustia. Quién no se ha planteado si le servirá la formación para encontrar un buen trabajo? pero esa pregunta se agudiza ante una discapacidad motriz severa.
También surgen otros pensamientos, como el porqué no puedo llevar una vida social normalizada. Es evidente que las necesidades asistenciales ponen tílde a ese hecho, pero no por ello, dejan de sumergirse en mi mente como una lucha contra la soledad. Que aunque ésta es buena compañera en algunas ocasiones, en otras te hace consciente de un vacío no deseado y que perturba el sueño.
Ante esta saturación de pensamientos y reflexiones en conflicto, tomo un sendero complaciente, en el cual me viene a ver un alma distante en el tiempo pero cercana en el sentimiento. Desconocida por mi entorno de manera real, pero mi media naranja S.F. desde hace tiempo. En él me refugio ante ilusiones y sueños que algún día se harán realidad.
Subida en esta nube de felicidad, acabo cayendo en un profundo sueño. Y aunque la soledad persiste en mi habitación, lucha contra la felicidad donde no hay obstáculos porque se los llevó la vitalidad, que me trajo la luz del nuevo día acompañado de una nueva amiga llamada esperanza.
Es cierto que, cada noche, me voy a dormir con una canción catalana llamada "vespre", pero me intento despertar con otra canción titulada "puede ser".

Una visión que guarda un granito de ilusión.

Un inicio diferente, un futuro divergente.
Obstáculos por llegar, que con energía se intentarán superar.
Personas que te apoyarán y siempre allí estarán, aunque indudablemente estas personas tu familia serán.
Personas que su mano te tenderán, pero dudas sobre tus decisiones tendrán.
En su mirada se reflejará, el miedo a que puedas fracasar.
Otros ingenuos creerán, que nunca algunos objetivos se lograrán.

Esta es la visión de una sociedad, que presume de igualdad pero al final refleja su verdad.
Una verdad estandarizada que se mantiene paralizada.
Omisa a un futuro general, como es un taller ocupacional.
En el cual trabaja la gente con discapacidad, sin necesidad de pedirles nada más.

Si transgredes lo habitual, te sales de la línea de lo normal.
Ahora lo anormal no es tener discapacidad, sino hacer uso de la capacidad.
Capacidad que en una persona con problemas motrices, se elimina desde sus raíces.
Cuestionando y gestionando lo que debe o no de hacer, sin parar a pensar que esta persona pretenda crecer.

¿Dónde está el nuevo concepto de inclusión? ¿O sólo es una falsa ilusión?
Que generan los altos estados, para conseguir buenos resultados.
Sin ejecutar un programa eficaz, que de momento ninguno a sido capaz de crear para que el propósito se pueda alcanzar.

¿Qué mal hay en querer cambiar el destino, aunque este en un principio este predestinado? ¿Por qué si no seguimos la normativa nos vemos señalados?

Dejo volar mi imaginación y construyo un mundo en acción.
Donde mis metas y andaduras, no caigan en una censura.
Tenemos derecho a luchar, aunque nos podamos equivocar.

Poco importa estudiar a los que en un colegio especial están.
No se ven juzgados ni presionados, para que produzcan buenos resultados.
En cambio los que iniciamos otro camino, nos exigen escoger el mejor destino.
El cual la mayoría de veces, se reduce a estudiar aquello que ellos creen que mereces.
Siempre pensando en tu situación física, dejando de lado la psíquica.

Quiero soñar, quiero volar sin pensar qué pasará cuando finalice la carrera. Deseo construir mi Hera, llena de conocimiento y cultura que me llevará a una nueva andadura.

Porque lo que no crece, enriquece.
Y de este enriquecimiento puede surgir un nuevo conocimiento.
Que me guíe hacia un sendero para conseguir dinero.
Porque no todo el que estudia algo concreto, se beneficia del secreto.
Y por lo tanto se debe dar un margen, para ir creando una nueva imagen.
Donde la sociedad habrá camino a un nuevo destino.
Creando puestos de trabajo, permitiendo crecer a la persona desde abajo.
Sin importar la apariencia física, sólo atendiendo a su capacidad psíquica.

No hay por qué prejuzgar, si en esta vida lo que cuenta es luchar.
Luchar por un futuro, aunque éste se divise duro.
Atendiendo a los consejos, aunque tu visión quede lejos.
Aunque a veces los comentarios vengan de la ignorancia, también guardan su importancia, dado que te hacen reflexionar y tu deseo debilitar.
Son esos comentarios  los que me han hecho aparear, frases sin sentido para poder expresar, desde mí verdad lo que me transmite esta sociedad.

Hubo un día

Este escrito me lo pasó hace tiempo una compañera de clase y expresa todas aquellas situaciones que nos suceden sin pararnos a apreciarlas porque nuestra mente tan sólo tiende a ser prisionera de las cosas negativas, pasando por alto aquello que podemos sacar en positivo. Siempre se aprende algo. Al llegar estas breves frases a mi poder, se me ocurrió dedicarlas a aquellas personas que han sido un punto clave en algún momento de mi camino, como no, en diferentes ámbitos de mi vida. Por ello, y después de este sermón típico de mi afán por la escritura, os dedico con cariño lo que viene a continuación:

Hubo un día... Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar. Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más. Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos. Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con ese alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa. Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo. Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera . Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro. Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón. Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad. Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad.