Si hace 20 años me dicen que estudiaría un grado superior, una licenciatura, especialidades y un máster, digo que sería en otra vida. Pero si hace tan sólo 10 años, cuando acabé la carrera, me dicen que daría formación con el colegio de psicología y colaboraría con 4 universidades, digo que es un sueño imposible con mi discapacidad física.
Pues aún me parece imposible ser:
- Tutora de la UOC,
- Profesora colaboradora de la UB y la UAB de forma virtual,
- Y ahora, un nuevo reto: profesora presencial de terapia ocupacional de la EUIT-UAB.
Yo, la persona del “no podré”, que siempre he creído tener claras mis limitaciones, aunque intento superarme día a día; ahora me encamino hacia una andadura que me hace cabalgar entre el temor que mi disartria, compañera de viaje, no me permita desarrollar mi labor y la ilusión de conseguir aquello deseado y que me llena.
Son sueños que parecían inalcanzables y que se van haciendo realidad gracias a personas que ponen el “si” a mis “no’s”. Personas que me han apoyado desde el principio y siguen de una manera u otra estando ahí como el SEEM-Pont, y otras, por suerte coincidí en el camino y me abrieron puertas. Pero, sobre todo, tengo que agradecer a un gran maestro que ve posibilidades en personas con discapacidad que ni nosotros mismos somos capaces de imaginar.
Como digo, sigo incrédula a lo conseguido, ni siquiera sé si lo he hecho o lo hago bien y menos aún como lo haré. Sólo soy consciente de que lo he logrado gracias a esos: “si puedes” y a esas oportunidades que me han permitido seguir soñando despierta, pero sin perder la mirada en cómo hacerlo mejor.
Y en eso me vuelvo a centrar en esta nueva aventura: en hacerlo lo mejor que sepa y en disfrutar de ello.
Porque la vida es demasiado corta para ponerte límites.

