Cada mañana es la misma

Después del sueño logrado,
Las tareas se han acabado.

Días vacíos delante del ordenador me esperan,
Igual que  el paso lento de las horas me desespera.

Y es que pasar de una rutina agitada a una pausada,
Es como tormenta que al final acaba como si nada.

La alegría de haberlo logrado,
Se une con el temor esperanzado.

Temor de que  no sirva para nada,
Esperanza de que surja algo de la nada.

Sensaciones totalmente opuestas,
Que dejan paso a las apuestas.

Apuestas sobre un futuro inminente,
Ante el que cada día me encuentro más indiferente.

Indiferencia que me oxigena de paciencia,
Para buscar alternativas con más coherencia.

Porque proyectos sé que están por llegar,
Aunque en la espera pueda flaquear.

Mientras tanto estas rimas debo construir,
Para de mis temores poder huir.

Es mi forma de liberar,
Lo que siento en realidad.

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