La otra noche, reflexionando sobre el origen de la utilidad de los blogs, me di cuenta de la transformación progresiva que se ha dado sobre su utilización.
En un indicio, esta herramienta se utilizaba como transmisora de sentimientos, inquietudes o aficiones. Lo que permitía interactuar con desconocidos que se interesaban por aquello encontrado y compartido en la red. Progresivamente, el contenido de éstos se ha ido modificando hacia un panorama de intercambio de conocimientos, donde cada persona o un grupo de personas exponen recursos sobre el ámbito que más domina.
Quizás este último aspecto representa una mayor utilidad de la herramienta. Por otra parte, el hecho de plasmar en la red aquello que sientes, se puede percibir como una amenaza a la intimidad que es directamente transgredida por la propia persona. Pero quizás ese medio sea una fuga de la soledad, donde la imposibilidad de compartir esos pensamientos con la gente cercana nos hace acudir a la escritura, donde se abre una nueva ventana al exterior. Exterior a veces inalcanzable por circunstancias de la vida.
Por eso mismo, considero esta herramienta como una vía comunicativa y transmisora de una culturización enriquecedora y libre. Donde no existen fronteras ni desigualdades sociales que nos hagan prisioneros de ejercer el derecho a expresar o compartir aquello que queremos. Nadie nos presiona para ello, por lo tanto, somos esclavos y prisioneros pero, al mismo tiempo, libres de todo aquello que exponemos entre líneas.
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