Soy prisionera de mis pensamientos,
Verduga de mis lamentos,
Que desasosiegan día y noche sin cesar,
No encuentro manera de dejar de pensar.
Pues mi camino no acabo de encontrar,
Soñando suspiro poderlo hallar.
Verduga de mis lamentos,
Que desasosiegan día y noche sin cesar,
No encuentro manera de dejar de pensar.
Pues mi camino no acabo de encontrar,
Soñando suspiro poderlo hallar.
Pero cada mañana me devuelve a la realidad,
Con caricias protectoras pero llenas de bondad.
Que me recuerda que por lo menos a alguien debo cuidar,
Alma que jamás me abandonará,
Con caricias protectoras pero llenas de bondad.
Que me recuerda que por lo menos a alguien debo cuidar,
Alma que jamás me abandonará,
Y aunque a veces me llegue a desesperar,
Es lo que me da energías para luchar.
Y combatir en esta ignorante sociedad,
Que no ve más allá de una estática modalidad.
Impidiendo tener acceso a oportunidades,
A personas con diversidades funcionales.
Donde mil puestos de trabajo me negarán,
Porque capaz no me verán.
Pero hay una cosa que no podrán evitar:
Mis ansias por luchar y por seguir aprendiendo más y más.
Es lo que me da energías para luchar.
Y combatir en esta ignorante sociedad,
Que no ve más allá de una estática modalidad.
Impidiendo tener acceso a oportunidades,
A personas con diversidades funcionales.
Donde mil puestos de trabajo me negarán,
Porque capaz no me verán.
Pero hay una cosa que no podrán evitar:
Mis ansias por luchar y por seguir aprendiendo más y más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario